martes, 18 de octubre de 2011

Cinco teorías y pensamientos que yo uso como principios

Aunque no lo crean, la mayoría del tiempo que estoy despierta, reflexiono mucho sobre distintos temas. Soy una pensadora; me gusta desconectarme del mundo y dejar que mis ideas fluyan. Puedo pensar sobre cualquier cosa dependiendo del contexto que me rodea. Como fruto de estos largos  momentos de reflexión, he logrado establecer cinco teorías que siempre aplico a mi realidad material. A continuación, presentaré y explicaré estas teorías.


  • Teoría de la hipocresía. Mi teoría sobre la hipocresía es que es necesaria en la vida diaria para proteger el orden por el cual se rige la sociedad. La hipocresía es pretender que se tiene un sentimento o pensamiento positivo contrario a lo que de verdad se experimenta. A pesar de que muchas personas opinen lo opuesto, es absolutamente válido utilizar la hipocresía como una forma de prudencia y, en cierta forma, educación. Claro, también hay que saber usarla. Para que pueda funcionar bien, tiene que ser universal, no exclusiva. Una persona que utiliza la hipocresía sólo con un grupo de personas y es abierta con el resto se arriesga a ser descubierta y ser tachada de hipócrita, lo que, curiosamente, a nadie le gusta. 
  • Teoría de la relatividad. Esta teoría es la base de todo mi pensamiento y acto. A lo largo de mi corta e insignificante existencia he descubierto que incluso la verdad puede ser relativa hasta cierto punto. Todo concepto, aspecto o cualidad tiene una variable. Todo puede ser medido desde diferentes puntos de vista. Incluso el mal puede ser visto como bien de acuerdo a ciertos criterios. Esto lo aprendí con ayuda de mi familia y unas cuantas amigas mías. 
  • Teoría de la honestidad. Mucha gente dice que la honestidad es como la vida: la tienes o no la tienes, no hay de otra. Relativamente, yo estoy de acuerdo. Uno no puede ser completamente honesto en su vida, ya que se arriesga a lastimar a otros. Es cierto que la verdad es siempre la respuesta más efectiva a una problemática, pero eso sólo hasta el punto en el que alguien puede llegar a ser herido por ella. Como una bala, la honestidad puede llegar a matar sentimientos e ilusiones; la mentira puede servir de protección (pero sólo en ciertos casos). Entonces, así queda mi teoría: "Tanto la honestidad como la deshonestidad son armas potenciales. Vivir deshonestamente no necesariamente significa ser una mala persona."
  • Teoría de la vida. La vida es como la luna: un lado es oscuro; el otro, claro. Es justa en todo el sentido de la palabra. Esto es porque se forma a base de acciones y actitudes. Una persona hace su propia vida con las decisiones que toma día a día. Aunque es verdad que hay ciertos fenómenos que están fuera de nuestro alcance y que nuestras decisiones no pueden afectar, todo tiene una razón. Por esto, acepto las consecuencias de mis actos (de mala gana) y agradezco aquéllo que me he ganado limpiamente. No lucho por lo que no merezco y así me evito problemas. 
  • Teoría del amor. Personalmente, yo no creo en el concepto que la gente tiene de "amor verdadero". Actualmente las personas ignoran lo que es el amor de verdad y eso me molesta. ¿No es real el amor que siento por mi padre? ¿No es verdadero el amor que mi familia siente por mí? Las personas dicen que el verdadero amor viene de aquella persona de la que nos enamoramos, pero yo no creo en eso. La persona que se enamore de mí jamás me amará como lo hace mi familia. Soy y siempre he sido una niña muy amada, por eso nunca pondré a nadie por encima de mi familia. Ni mis amigos ni mis novios serán jamás las primeras personas en mi vida. El hombre de mi vida es mi padre; la mujer de mi vida, mi madre. La teoría final es ésta: "El amor verdadero es el que sienten las personas que te han conocido de toda la vida y nunca se han apartado de tu lado. El amor de un novio o un esposo jamás podrá superar eso."
Me queda claro que mis teorías no son aplicables a todo contexto. Por eso son MIS teorías y mis principios.  Además de esto, están sujetas a cambios con el paso de los años. Yo todavía no he vivido ni la mitad de lo que me toca vivir. Estoy registrando desde temprano todas mis ideas para poder compararlas con las ideas de mi futura yo.
 

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